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Tiempo, imaginación y ganas de disfrutar. Esta es la ecuación perfecta que invita a jugar en casa con los más pequeños de forma sencilla y original a través de la magia. La crisis del coronavirus ha hecho que de un día para otro muchas familias tengan que cambiar sus hábitos de vida, sin embargo, debido precisamente al confinamiento en el hogar, la imaginación se convierte en una de las herramientas fundamentales para que niños y mayores no se aburran.
En el caso de los pequeños, además, la magia es un estímulo para la mente y un aliciente para conservar el “pensamiento mágico”, una capacidad que les permite creer que es posible adivinar lo que otro piensa o hacer desaparecer objetos. Además, constituye un modo barato de entretener a los niños. Una baraja, unos dados, incluso una moneda, son suficientes para sorprenderlos, pero, ¿Cómo hacerlo? A continuación os daremos cinco trucos sencillos para asombrar a los más pequeños.

La magia tiene el poder de atraer a grandes, pequeños y medianos. El entusiasmo se contagia en cuanto algún miembro de la familia pronuncia la palabra truco, cuando invita a adivinar el pensamiento del otro, a conseguir que un pedazo de tela cobre vida o a desaparecer un objeto. Existe, sin embargo, una gran diferencia en la manera en que una persona joven o adulta se enfrenta a un acto de ilusionismo respecto a como lo hace un niño. El conocimiento de la realidad supone una barrera para los adultos, mientras que la inocencia de los pequeños es su mejor aliada para divertirse.

Una prueba de ese pensamiento mágico de los niños se obtiene al apreciar su reacción ante un determinado truco y compararla con la de un adulto. El ilusionista toma una moneda con una mano, sopla sobre ella y la moneda “desaparece”. Si un adulto toma esa moneda después, lo primero que hace es examinarla en detalle para intentar descubrir la manera en que el otro la escondió. En cambio, si la toma un niño, lo que hace es repetir el gesto: la toma en su mano y sopla, y se frustra un poco al descubrir que el milagro no ha ocurrido.

La magia para niños supone un gran estímulo para la mente y el espíritu. En el caso de los niños, ayuda a conservar y desarrollar el llamado “pensamiento mágico”, la capacidad de pensar como posibles cosas de las que luego cuando crezcan y se sean más racionales, incrédulos, escépticos— dejarán de creer.

 

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